Es la primera pregunta que hace todo el mundo cuando piensa en vender por internet: ¿cuánto cuesta montar una tienda online? Y también es la pregunta con la respuesta más incómoda: depende. No porque queramos esquivar la respuesta, sino porque una tienda online no es un producto con precio fijo. Es un proyecto, y su coste depende de las decisiones que tomes.
Lo que sí podemos hacer —y es lo que hace este artículo— es desglosarte todos los componentes que forman el coste real de una tienda online en 2026. Con esta lista en la mano podrás evaluar presupuestos con criterio, detectar qué te están incluyendo y qué no, y entender por qué dos presupuestos aparentemente iguales pueden esconder proyectos muy distintos.
La plataforma: la decisión que más condiciona el coste
Todo empieza aquí. La plataforma que elijas determina no solo cuánto pagas al principio, sino cuánto pagas cada mes y cuánta libertad tienes después. Las dos opciones más habituales para un negocio en España son WooCommerce y Shopify, y funcionan con lógicas de coste opuestas.
WooCommerce: más control, más responsabilidad
WooCommerce es un complemento gratuito para WordPress que convierte tu web en una tienda. La licencia no cuesta nada, pero eso no significa que la tienda salga gratis: necesitas un dominio, un alojamiento (hosting) donde instalar WordPress y, normalmente, ayuda profesional para configurarlo todo bien. El modelo es: pagas por la construcción y el alojamiento, y la plataforma en sí no te cobra cuota mensual ni comisiones por venta.
A cambio, la responsabilidad es tuya: las actualizaciones, las copias de seguridad y la seguridad dependen de ti o de quien te lleve el mantenimiento web. Para muchos negocios esto es una ventaja (control total, sin ataduras), para otros es una carga que prefieren no asumir.
Shopify: simplicidad a cambio de cuota mensual
Shopify es un servicio de suscripción: pagas una cuota mensual y ellos se encargan del alojamiento, la seguridad y las actualizaciones. Es la opción más rápida para empezar y la que menos quebraderos de cabeza técnicos da. El coste inicial suele ser menor porque no hay que montar infraestructura.
El matiz está en el largo plazo: la cuota es para siempre, las comisiones por transacción existen según el plan y la pasarela que uses, y muchas funcionalidades extra llegan a través de aplicaciones de pago mensual. Conviene hacer números a dos o tres años vista, no solo del primer mes.
Otras opciones
Existen alternativas como PrestaShop, Wix o vender a través de marketplaces, cada una con su propio modelo de coste. Lo importante no es la marca, sino entender el modelo: ¿pagas una vez o pagas siempre? ¿Quién se encarga de la parte técnica? ¿Qué pasa con tus datos y tu tienda si un día quieres cambiar?
Si todavía estás dudando entre las dos grandes, tenemos una comparativa honesta entre WooCommerce y Shopify para vender online en España que te ayudará a decidir con la cabeza fría.
El diseño: plantilla, personalización o a medida
El segundo gran bloque de coste es el diseño, y aquí el rango de posibilidades es enorme:
- Plantilla estándar sin personalizar: la opción más económica. Tu tienda se parecerá a muchas otras, pero si eliges bien la plantilla puede funcionar perfectamente para empezar.
- Plantilla personalizada: se parte de una base y se adapta a tu marca: colores, tipografías, estructura de la página de inicio, fichas de producto. Es el equilibrio más habitual entre coste y resultado.
- Diseño a medida: cada pantalla se diseña desde cero para tu negocio. Es la opción más cara y solo tiene sentido cuando tu catálogo, tu marca o tu proceso de compra lo justifican.
Un consejo práctico: desconfía de presupuestos de diseño que no te explican qué nivel están ofreciendo. “Diseño profesional” puede significar cualquiera de las tres cosas, y la diferencia de trabajo —y de precio— entre ellas es abismal.
El dominio y el alojamiento
Toda tienda necesita un nombre de dominio (tu dirección en internet) y un alojamiento donde vivir. El dominio tiene un coste anual modesto y conviene registrarlo a tu nombre, no al del desarrollador. El alojamiento varía mucho: un hosting compartido básico cuesta poco al mes pero puede quedarse corto cuando la tienda crece; un hosting optimizado para WooCommerce cuesta más pero da mejor velocidad y soporte.
En Shopify este punto desaparece como partida separada: el alojamiento va incluido en la cuota mensual. Es una de las razones por las que comparar “precio de Shopify” con “precio de WooCommerce” sin desglosar es comparar peras con manzanas.
Las pasarelas de pago y sus comisiones
Vender online significa cobrar online, y cobrar online tiene coste. Todas las pasarelas de pago —tarjeta, PayPal, Bizum— aplican comisiones por transacción. No son un “extra” opcional: son un coste variable que crece con tus ventas y que debes tener en cuenta en tus márgenes desde el día uno.
Además del porcentaje por venta, fíjate en: cuota mensual de la pasarela (algunas la tienen, otras no), coste de las devoluciones, y comisiones por cambio de divisa si vendes fuera de España. Una tienda que factura poco nota poco estas comisiones; una que factura mucho debería negociarlas o elegir la pasarela con más cabeza. Dedicamos un artículo entero a las pasarelas de pago en España por si quieres profundizar.
El contenido: fotos, textos y catálogo
Este es el coste invisible que más proyectos infravaloran. Una tienda sin fotos decentes ni descripciones que vendan no vende, por muy bonita que sea la plantilla. Y el contenido no se genera solo:
- Fotografía de producto: puedes hacerla tú con un móvil y buena luz para empezar, o contratar a un profesional. La diferencia se nota, sobre todo en moda, joyería, alimentación y decoración.
- Textos: descripciones de producto, textos de las páginas (quiénes somos, envíos, devoluciones), condiciones legales. Alguien tiene que escribirlos, y “alguien” eres tú o alguien a quien pagas.
- Carga del catálogo: subir 20 productos no es lo mismo que subir 500 con variantes de talla y color. Pregunta siempre si el presupuesto incluye la carga inicial de productos o si te entregan la tienda vacía.
Lo legal: lo que no puedes saltarte
Una tienda online en España debe cumplir unas obligaciones legales mínimas: aviso legal, política de privacidad, política de cookies y condiciones de contratación (envíos, devoluciones, desistimiento). No es la partida más cara del proyecto, pero tampoco es gratis si quieres hacerlo bien, y desde luego no es opcional. Un presupuesto serio lo menciona; uno que lo omite te está dejando un problema para después.
El mantenimiento: el coste que casi nadie presupuesta
Aquí está la trampa más común: pensar que la tienda es un gasto único. Una tienda online es como un local físico: necesita mantenimiento continuo. Actualizaciones de plataforma y plugins, copias de seguridad, vigilancia de seguridad, pequeños cambios de contenido, renovación del dominio y del hosting. Puedes hacerlo tú si tienes tiempo y conocimientos, o contratarlo. Lo que no puedes hacer es ignorarlo: una tienda desactualizada es una tienda vulnerable y, tarde o temprano, una tienda rota.
Cuando compares presupuestos, pregunta siempre qué pasa después de la entrega. ¿Incluyen un periodo de soporte? ¿Ofrecen mantenimiento? ¿Cuánto cuesta una hora de cambios? Las respuestas te dirán mucho sobre la seriedad del proveedor.
Cómo usar este desglose para comparar presupuestos
Con todo lo anterior ya tienes una herramienta práctica. Cuando recibas presupuestos, haz esta comprobación:
- ¿Especifica la plataforma y qué incluye su configuración?
- ¿Detalla el nivel de diseño (plantilla, personalizada, a medida)?
- ¿Incluye dominio, hosting y certificados de seguridad?
- ¿Menciona las pasarelas de pago y quién las configura?
- ¿Incluye carga de productos, textos y fotografías, o te entrega la tienda vacía?
- ¿Contempla los textos legales?
- ¿Qué ofrece después de la entrega: soporte, garantía, mantenimiento?
El presupuesto más barato rara vez es el más económico: suele ser el que menos cosas incluye. Y el más caro no es automáticamente el mejor: puede estar incluyendo partidas que no necesitas todavía. El bueno es el que desglosa con transparencia y te permite decidir qué quieres asumir tú y qué prefieres delegar.
Si estás valorando dar el paso, en nuestra página de diseño de tiendas online explicamos cómo trabajamos este tipo de proyectos y qué incluye nuestro planteamiento. Y recuerda: el coste de la tienda es solo la mitad de la ecuación; la otra mitad es que la tienda venda, que es donde un buen planteamiento inicial marca toda la diferencia.