Hay un motivo por el que muchos proyectos web se eternizan, y no es el diseño ni la programación: son los textos. El diseñador entrega la estructura, y entonces empieza la espera: “ya te pasaré los textos”, “estoy en ello”, “esta semana te los mando”. Semanas después, el proyecto sigue parado.
Preparar los textos antes de encargar el diseño —o al menos en paralelo desde el primer día— es la forma más eficaz de que tu web salga adelante rápido y bien. En este artículo te explicamos qué textos necesitas, cómo escribirlos aunque no seas redactor y qué tono funciona para un negocio local.
Por qué los textos van antes que el diseño
El diseño debe adaptarse al contenido, no al revés. Un diseñador que trabaja sin textos reales acaba rellenando con textos de prueba, y cuando llegan los textos de verdad, nada encaja: los titulares son más largos, las secciones necesitan más espacio, faltan páginas enteras. Resultado: rediseños, retrasos y sobrecostes.
Además, escribir tus textos te obliga a pensar tu negocio: qué ofreces exactamente, a quién, por qué eres mejor opción. Esa claridad se nota después en toda la web. Muchos dueños descubren al escribir que no tenían tan claro su mensaje como creían.
Qué textos necesitas: el inventario completo
Antes de escribir, haz la lista de todo lo que tu web necesitará. Para una web típica de negocio local:
- Página de inicio: titular principal, subtítulo con tu propuesta de valor, resumen de servicios (2-3 líneas por servicio), texto breve de quiénes somos, 3-6 testimonios.
- Cada página de servicio: titular, introducción (2-3 párrafos), descripción detallada del servicio, proceso de trabajo en pasos, preguntas frecuentes (4-8 por servicio).
- Quiénes somos: historia del negocio, presentación del equipo, qué os diferencia.
- Contacto: texto de invitación al contacto, horario, zona de servicio.
- Textos cortos: eslóganes, descripciones para el pie de página, textos de botones (“Pide presupuesto”, no “Enviar”).
- Textos legales: aviso legal, política de privacidad, política de cookies (estos los puede preparar tu asesor o plantillas adaptadas).
Parece mucho, pero no tienes que escribirlo todo de una sentada. Empieza por la página de inicio y tus dos servicios principales: con eso el proyecto ya puede arrancar.
Cómo escribir buenos textos sin ser redactor
1. Escribe como hablas
El mejor tono para la web de un negocio local es el de una conversación con un cliente: directo, claro, cercano. Olvida el lenguaje corporativo (“nuestra dilatada experiencia en el sector nos posiciona como…”). Escribe como le explicarías a un vecino qué haces: “Llevamos 15 años arreglando calderas en Barcelona. Venimos el mismo día que nos llamas.”
2. Habla del cliente, no de ti
Cuenta cuántas veces aparece “nosotros” frente a “tú” en tus textos. La web no va de ti: va del problema del cliente y de cómo lo resuelves. En lugar de “somos una empresa con 20 años de experiencia”, prueba “llevas 20 años confiando en nosotros para…”. El protagonista es el cliente.
3. Concreto vence a genérico, siempre
“Ofrecemos soluciones integrales de alta calidad” no significa nada. “Reparamos tu caldera hoy mismo, con dos años de garantía por escrito” lo significa todo. Cada vez que escribas un adjetivo (profesional, calidad, excelencia), pregúntate: ¿cómo lo demuestro con un hecho concreto?
4. Frases cortas y párrafos breves
En pantalla nadie lee bloques de texto eternos. Frases de una o dos líneas, párrafos de 3-4 líneas como máximo, y una idea por párrafo. Si un párrafo habla de dos cosas, divídelo.
5. Responde a las preguntas que ya te hacen
La mejor fuente de contenido para tu web es tu día a día: las preguntas que te hacen por teléfono, por WhatsApp o en persona. ¿Cuánto tarda? ¿Cuánto cuesta? ¿Tenéis garantía? ¿Trabajáis en mi zona? Cada pregunta repetida es un texto que tu web debería responder. Apúntalas durante una semana y tendrás material de sobra.
El método práctico: de la grabadora al texto
Si te cuesta escribir, no escribas: habla. Grábate con el móvil explicando cada servicio como si se lo contaras a un cliente, transcribe la grabación (hay herramientas gratuitas que lo hacen) y luego ordénalo y límpialo. El resultado será un texto natural, con tu voz y sin bloqueos de “página en blanco”.
Otro truco: pide a alguien de confianza que te haga las preguntas típicas de un cliente y responde en voz alta mientras grabas. En media hora tienes el material bruto de varias páginas.
Qué no debe faltar en ninguna página
Sea cual sea la sección, cada página de tu web debería incluir:
- Un titular claro que diga de qué va la página (para el visitante y para Google).
- Una llamada a la acción: qué quieres que haga el visitante al terminar de leer (llamar, pedir presupuesto, escribir).
- Tus datos de contacto o un enlace claro a ellos: no obligues a buscar el teléfono.
- Palabras que usaría tu cliente en Google: si tus clientes buscan “arreglar persianas”, usa esas palabras, no “servicio integral de cerramientos”.
Errores habituales al preparar textos
- Dejarlo para el final: el error número uno. Los textos son el cuello de botella de casi todos los proyectos web.
- Copiar textos de la competencia: Google lo detecta y lo penaliza; además, si suena igual que todos, no diferencia.
- Textos eternos sin estructura: ni un párrafo gigante ni veinte páginas: estructura con titulares y secciones.
- No revisar: las faltas de ortografía destruyen la credibilidad más rápido que casi cualquier otra cosa. Haz que alguien los lea antes de publicarlos.
- Olvidar las llamadas a la acción: textos muy informativos que no piden nada al final. Informar está bien; convertir es el objetivo.
Cómo organizar el trabajo con tu diseñador
Una vez tienes los textos (o al menos los principales), organízalos de forma que el diseñador pueda trabajar sin fricción:
- Un documento por página: no envíes un batiburrillo de archivos. Un documento claro por página, con los titulares marcados como tales, evita malentendidos.
- Indica qué es titular y qué es texto: usa estilos o marcas simples (por ejemplo, “TITULAR:” delante) para que el diseñador sepa la jerarquía sin tener que adivinarla.
- Señala dónde van las llamadas a la acción: indica después de qué sección quieres el botón de contacto. Si no lo indicas, el diseñador lo pondrá donde le parezca.
- Marca las fotos que corresponden a cada sección: “aquí va la foto del equipo”, “aquí el antes/después de la reforma de la calle Mayor”. Texto y foto deben planificarse juntos.
- Deja claro lo que falta: si alguna sección está pendiente, dilo explícitamente (“testimonios pendientes de recopilar”) en lugar de dejar huecos misteriosos.
Esta organización no es burocracia: es lo que separa un proyecto que fluye de uno que se atasca en idas y venidas. El diseñador que recibe textos claros y organizados trabaja más rápido y el resultado es mejor. Y tú evitas el escenario más frustrante: una web “casi lista” esperando textos durante meses.
Conclusión: los textos son el cimiento
Una web se construye sobre tres pilares: estructura, diseño y textos. Y los textos son el cimiento: sin ellos, lo demás no se sostiene. Dedica tiempo a prepararlos antes de encargar el diseño y todo el proyecto irá más rápido, costará menos disgustos y el resultado será mejor.
Empieza hoy: abre un documento y escribe, con tus palabras, qué haces, para quién y por qué deberían elegirte. Ese texto, pulido, será el corazón de tu nueva web. Y cuando encargues el diseño web de tu negocio, llegarás con la mitad del trabajo hecho. Si quieres planificar los tiempos del proyecto completo, consulta nuestra guía sobre cuánto tarda hacer una página web.