Una landing page —una página única diseñada para conseguir una acción concreta: pedir presupuesto, reservar una cita, apuntarse a una lista— es uno de los encargos más habituales en diseño web. Y también uno de los que más confusión genera en precios: hay quien la ofrece por muy poco y quien la presupuesta como un proyecto serio. ¿Quién tiene razón? Los dos, porque no están vendiendo lo mismo.
Este artículo desglosa qué incluye (y qué no) el precio de una landing page, para que sepas exactamente qué estás comparando cuando pides presupuestos.
Qué es una landing page y qué no es
Una landing page no es “una web pequeña”. Es una página con un único objetivo y sin distracciones: sin menú de navegación completo, sin diez secciones que hablan de la empresa. Todo en ella —titular, argumentos, testimonios, formulario— empuja hacia una sola acción.
Esa simplicidad aparente es engañosa: hacer que una sola página convenza exige más trabajo de estrategia y de textos de lo que parece. Una landing que convierte no es una página bonita con un formulario; es un argumento de venta completo condensado en una pantalla tras otra.
Lo que debería incluir un presupuesto serio
- Estrategia y estructura: definir el objetivo, el público y el orden de los argumentos. Sin esto, la página es decoración.
- Diseño adaptado a tu marca: no una plantilla genérica sin tocar, sino un diseño que parezca tuyo y esté pensado para tu objetivo.
- Textos orientados a conversión: titulares, argumentos, llamadas a la acción. Alguien tiene que escribirlos: tú, el profesional o un redactor. Pregunta quién.
- Formulario de contacto o captación: diseñado, configurado y probado, con los avisos de confirmación y los emails que recibe el visitante.
- Versión móvil cuidada: la mayoría de las visitas llegarán desde el teléfono. Una landing que en móvil se ve rota no convierte.
- Velocidad de carga optimizada: cada segundo de espera hace que parte de tus visitas se vaya antes de leer nada.
- Textos legales básicos: aviso de privacidad junto al formulario como mínimo.
- Medición: la página conectada a tu herramienta de analítica para saber cuánta gente llega y cuánta convierte.
Si un presupuesto no menciona varios de estos puntos, no es que sean gratis: es que no están incluidos, y los echarás en falta después.
Lo que normalmente NO incluye (y te cobrarán aparte)
- El tráfico: una landing sin visitas no genera nada. La publicidad para llevar gente a la página (Google Ads, redes sociales) es un coste aparte y continuo.
- Fotografía e ilustración profesional: si necesitas imágenes a medida, es otra partida.
- Redacción profesional de textos: muchos presupuestos asumen que tú aportas los textos. Si quieres que los escriba un profesional, dilo desde el principio.
- Integraciones avanzadas: conexión con tu CRM, automatizaciones de email marketing o sistemas de reserva van más allá de una landing básica.
- Variantes para pruebas: crear varias versiones para probar cuál convierte mejor (test A/B) es un trabajo adicional muy recomendable, pero adicional.
- Mantenimiento posterior: cambios de textos, nuevas secciones o ajustes tras ver los primeros datos.
Los tres niveles de landing page
Para orientarte, las landings suelen moverse en tres niveles:
- Básica: plantilla poco personalizada, tú aportas textos e imágenes, formulario estándar. Sirve para validar una idea o una campaña puntual con poca inversión.
- Profesional: diseño personalizado, estructura pensada para tu objetivo, textos revisados o redactados por el profesional, medición configurada. Es el nivel adecuado para una campaña seria o un servicio principal de tu negocio.
- De alta conversión: todo lo anterior más investigación previa, redacción persuasiva profesional, varias variantes para pruebas y optimización continua con datos reales. Para negocios donde cada contacto vale mucho.
Ningún nivel es “el correcto” en abstracto: depende de lo que te juegues. Para probar si un servicio tiene demanda, la básica basta. Para tu principal vía de captación de clientes, recortar aquí es la forma más cara de ahorrar.
El coste del tráfico: la partida que nadie suma
Hay un coste que casi ningún artículo sobre landings menciona y que cambia toda la ecuación: el tráfico. Una landing page sin visitas es una valla publicitaria en el desierto. Para que genere contactos necesitas llevar gente hasta ella, y eso cuesta dinero (publicidad en Google o redes sociales) o tiempo (contenidos, SEO, email marketing).
Esto importa por un motivo práctico: si vas a invertir una cantidad mensual en publicidad para llevar tráfico a tu landing, recortar en la landing es un falso ahorro. Cada punto de conversión que pierdes por una página mediocre multiplica el coste de cada contacto conseguido con publicidad. Dicho de otra forma: con tráfico de pago, una landing barata que convierte mal te sale más cara cada mes que una buena landing que convierte bien.
Antes de encargar tu landing, ten claro de dónde vendrá el tráfico y con qué presupuesto. Esa respuesta determina en qué nivel de landing debes invertir.
Preguntas para hacer antes de encargar tu landing
Responde a estas preguntas antes de pedir presupuestos y el proyecto irá mucho mejor:
- ¿Cuál es la única acción que debe hacer el visitante? (Si hay más de una, no es una landing, son varias.)
- ¿De dónde vendrá el tráfico: publicidad, redes sociales, email, Google?
- ¿Qué objeciones tiene tu cliente antes de contactar? (Precio, confianza, plazos… la landing debe responderlas.)
- ¿Quién escribe los textos y quién aporta las imágenes?
- ¿Qué pasa después de que el visitante rellene el formulario? (¿Le llega un email? ¿Te avisa a ti? ¿Va a tu CRM?)
- ¿Cómo sabrás si la landing funciona? (Define qué vas a medir desde el día uno.)
Un profesional serio te hará estas preguntas él mismo. Si no te pregunta nada y te pasa precio directamente, ya sabes qué tipo de landing vas a recibir.
Cómo comparar presupuestos de landing pages
Cuando tengas varios presupuestos encima de la mesa, compáralos con esta lista de comprobación:
- ¿Especifica si el diseño es personalizado o una plantilla?
- ¿Quién escribe los textos?
- ¿Incluye la versión móvil revisada o solo “se adapta”?
- ¿Está configurada la medición de conversiones?
- ¿Qué integraciones incluye (email marketing, CRM, WhatsApp)?
- ¿Cuántas rondas de revisión incluye antes de entregar?
- ¿Qué soporte ofrece después de la entrega?
Dos presupuestos con cifras parecidas pueden esconder proyectos radicalmente distintos. El desglose es lo que te permite verlo. Si quieres profundizar en cómo pedir y comparar presupuestos web en general, tenemos un artículo dedicado a cómo pedir presupuestos de diseño web y compararlos bien.
La pregunta que de verdad importa
Más que “¿cuánto cuesta una landing page?”, la pregunta útil es “¿cuánto me cuesta no tener una que funcione?”. Si vas a invertir en publicidad para llevar tráfico a una página que no convierte, el dinero perdido no está en la landing: está en cada clic desperdiciado.
Una landing bien planteada se paga sola cuando hay tráfico detrás. Y una barata que no convierte es el gasto más caro de todos: el que no sirve para nada.
Si necesitas una landing page que trabaje de verdad para tu negocio, en nuestra página de diseño web para negocios explicamos cómo las planteamos: estrategia primero, diseño después, medición siempre. Y si estás valorando el coste de tu proyecto web en conjunto, nuestra guía de cuánto cuesta una página web en Barcelona te da el marco completo.